La doctora Tessy Lopez trabaja en una nueva rama de la ciencia en el área de la nanotecnología desde la recamara de su departamento en la Ciudad de México.
Ella no ha entrado a un laboratorio en aproximadamente 2 años ya que sufrio un infarto cerebral que afecto la movilidad de su cuerpo.
Por lo que su trabajo sigue a través de Internet, teléfono y la visita de sus ayudantes y colaboradores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Ella trabaja en algo que se llama Nanotecnología Catalítica que tiene su primer aparición en una cinta de ciencia ficción del año 1966, llamado El Viaje Fantástico, donde para salvar la vida de un científico un equipo médico es miniaturizado e inyectado en el cuerpo.
Para esta técnica se utiliza el microscopio de efecto tunel, con el cual se pueden manipular los átomos para hacer diferentes funciones.
El glioblastoma múltiple, una enfermedad elegida por la doctora López para tratar con nanotecnología, es un cáncer de tratamiento incierto.
Un estudio realizado por médicos del Hospital Ángeles del Pedregal, en la Ciudad de México, encontró que se trata de un cáncer de cerebro poco común (entre 2.5% y 5% de todos los casos).
La idea de López es inyectar en el tumor algunos miligramos de nanopartículas; no obstante, queda una duda: ¿cómo identifican las nanopartículas a las células enfermas? De acuerdo con la doctora Mayra Álvarez, una de sus colaboradoras, las células cancerosas tienen características químicas especiales en su superficie que las hacen receptivas a las nanopartículas, por lo que solo aquellas enfermas permiten su paso.
"Pasamos dos años probando decenas de sustancias para encontrar la que reaccionara positivamente contra las células tumorales", señala Álvarez.
A pesar de ello los resultados en ratones han sido sorprendentes. "A los 30 días de la inyección de las nanopartículas, el tumor se reduce entre 50 y 80%. Incluso, en los ratones que hemos dejado vivir más, el tumor prácticamente ha dejado de existir".
Sin embargo, pasará tiempo antes de que las nanopartículas de la doctora López estén disponibles en el mercado. Actualmente, están preparando el protocolo clínico para someter el tratamiento a pruebas con humanos; después, iniciará un proceso de cuatro etapas de pruebas que llevarán, tal vez, hasta cuatro años más.
El equipo de Tessy López no solo está trabajando en combatir el cáncer de cerebro. En forma paralela, trabaja en terapias contra la epilepsia y el mal de Parkinson.
Continue Reading...
Ella no ha entrado a un laboratorio en aproximadamente 2 años ya que sufrio un infarto cerebral que afecto la movilidad de su cuerpo.
Por lo que su trabajo sigue a través de Internet, teléfono y la visita de sus ayudantes y colaboradores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Ella trabaja en algo que se llama Nanotecnología Catalítica que tiene su primer aparición en una cinta de ciencia ficción del año 1966, llamado El Viaje Fantástico, donde para salvar la vida de un científico un equipo médico es miniaturizado e inyectado en el cuerpo.
Para esta técnica se utiliza el microscopio de efecto tunel, con el cual se pueden manipular los átomos para hacer diferentes funciones.
El glioblastoma múltiple, una enfermedad elegida por la doctora López para tratar con nanotecnología, es un cáncer de tratamiento incierto.
Un estudio realizado por médicos del Hospital Ángeles del Pedregal, en la Ciudad de México, encontró que se trata de un cáncer de cerebro poco común (entre 2.5% y 5% de todos los casos).
La idea de López es inyectar en el tumor algunos miligramos de nanopartículas; no obstante, queda una duda: ¿cómo identifican las nanopartículas a las células enfermas? De acuerdo con la doctora Mayra Álvarez, una de sus colaboradoras, las células cancerosas tienen características químicas especiales en su superficie que las hacen receptivas a las nanopartículas, por lo que solo aquellas enfermas permiten su paso.
"Pasamos dos años probando decenas de sustancias para encontrar la que reaccionara positivamente contra las células tumorales", señala Álvarez.
A pesar de ello los resultados en ratones han sido sorprendentes. "A los 30 días de la inyección de las nanopartículas, el tumor se reduce entre 50 y 80%. Incluso, en los ratones que hemos dejado vivir más, el tumor prácticamente ha dejado de existir".
Sin embargo, pasará tiempo antes de que las nanopartículas de la doctora López estén disponibles en el mercado. Actualmente, están preparando el protocolo clínico para someter el tratamiento a pruebas con humanos; después, iniciará un proceso de cuatro etapas de pruebas que llevarán, tal vez, hasta cuatro años más.
El equipo de Tessy López no solo está trabajando en combatir el cáncer de cerebro. En forma paralela, trabaja en terapias contra la epilepsia y el mal de Parkinson.




